1 de marzo de 2011

De profesión futurólogo

Si no sabemos anticipar lo que va a ocurrir en el futuro, perderemos tiempo reaccionando ante los hechos” comenta Jeff Wacker, futurólogo de la empresa Electrónic Data Systems. Y es por ello por lo que constantemente tratamos de predecir cuándo y qué va a ocurrir en el futuro. Para estar preparados para ello. El problema es que no estábamos completamente preparados para esto. Había predicciones, si, algunas demasiado surrealistas y otras que han sido incluso superadas. Pero quizás no contábamos realmente con llegar hasta donde hemos llegado a la velocidad a la que lo hemos hecho. Y con lo que sí que no contábamos es que hasta donde hemos llegado hasta ahora no iba a ser sino el simple comienzo de una gran revolución tecnológica.

Cuatro hechos determinantes de la historia de la humanidad han sido la adopción por los seres humanos de herramientas, el uso del lenguaje como medio de comunicación, el cultivo y domesticación de animales, y la revolución industrial. Quizá, esa revolución industrial no sea sino el precedente de la antes mencionada revolución tecnológica, que cambiará por completo el modo de ver la sociedad y el mundo en el que vivimos. Quizá tanto o mucho más que el cambio de aquella sociedad nómada a la sedentaria. Lo que está claro es que la tecnología será el agente de cambio social por excelencia, es decir, el determinante del desarrollo de las sociedades futuras.

Probablemente, dentro de unas cuantas décadas, ideas que antes solo habríamos imaginado en novelas o películas de ciencia ficción puedran ser tomadas para que formen parte de nuestra realidad. ¿Quién podría haber imaginado hace tan solo un siglo que algún día sería corriente comunicarnos a distancia y que no iba a hacer falta estar físicamente junto a un interlocutor en una conversación gracias a los avances en comunicación, como internet, la videoconferencia o el teléfono móvil? Muy pocas personas. Tan pocas como las que hoy en día realmente conciben el poder estar en un lugar que ni es la tierra ni es un lugar físico, sino un lugar virtual con tal grado de realismo que no seremos capaces de diferenciar esa simulación de la realidad. Por lo menos esas son las predicciones que nos proporcionan futurólogos y organizaciones como el Institute of Electrical and Electronics Engineers o la pionera empresa Battelle.

Según algunos expertos como Ray Kurzweil, la lenta evolución biológica
parece acercarse rápidamente a su fin: nuestra especie va a continuar cambiando, no mediante una lenta evolución biológica, sino mediante una nueva, rápida y dirigida evolución tecnológica.

A corto plazo, todos estos avances tecnológicos que pretenden brindarnos nuevas posibilidades, satisfacer en mayor grado nuestras necesidades y facilitarnos tareas, harán que la gente invierta gran cantidad de su tiempo en un estado de continua atención parcial en el que las personas serán capaces de estar atentas a la televisión, los mensajes instantáneos, el teléfono sonando, varias conversaciones por el ordenador y la búsqueda que estén realizando en el mismo. Esto ya se ve y es una capacidad que no poseen las generaciones precedentes.

Más a largo plazo se predice que la especie humana, que involucrará la tecnología en esta nueva evolución, llegará a fusionarse con ella en lo que se denomina el transhumanismo. Hablamos de especies híbridas medio humanas medio robóticas que, según los transhumanistas, serán humanos más fuertes, más listos, y más longevos.
















Esto que parece estar tan lejos realmente no lo está tanto como creemos. Ya se está trabajando en nanorobots para reparar o reproducir tejidos humanos, para tratar células cancerígenas y para realizar otras funciones a nivel microscópico. Pero es tan solo cuestión de tiempo que esta tecnología se aplique para mejorar la fisiología humana.

Existen gran diversidad de opiniones acerca del tema. Para muchos incluso es difícil concebir esta acelerada evolución como algo cierto.

Es comprensible si tenemos en cuenta el hecho de que hace tan solo cien años, la esperanza de vida estaba entre los 50 años y la cura de enfermedades actualmente tan comunes como la gripe era inimaginable.

Hoy día expertos en la materia ya hablan de una posible fusión de la mente con la máquina. Pero no solo eso, miembros del IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) se atreven a afirmar que en un tiempo mínimo de diez años podrán ser capaces de desarrollar nanomáquinas que podamos introducir en en nuestro cuerpo y sean capaces de encontrar y destruir células cancerosas sin dañar a las células sanas o distribuir por nuestro cuerpo de forma localizada fármacos para limpiar arterias o incluso para reparar daños.

Asimismo cabe destacar la idea de la vida artificial (elaboración de genomas sintéticos a partir de organismos vivos) o la idea de posibles órganos que se desarrollen en animales, para ser trasplantados posteriormente a cuerpos humanos en medicina. Ahora bien, ¿es natural un órgano creado a partir de células humanas que se desarrolla en un cerdo y es trasplantado después al donante original? ¿Dónde está el límite entre lo natural y lo artificial? Estamos llegando a un punto en la evolución, en el que las fronteras marcadas por ese límite se están perdiendo por completo. Tal y como explica Bruce Lahn, genetista de la Universidad de Chicago, la producción ilimitada de órganos humanos sin necesidad de que otro haga de donante, supone uno de tantos importantísimos avances pues además se cubriría la gran demanda médica de órganos de transplante.

A medida que vamos avanzando en el siglo XXI podemos esperar que países emergentes como China, Singapur, Corea del Sur y Brasil se erijan como superpotencias científicas. De igual modo un estudio de la firma IDC estima que en los próximos diez años: “El sesenta y cinco por ciento de los más de mil millones de usuarios de la web en todo el mundo podrán acceder a Internet desde un dispositivo inalámbrico - Tan sólo en Estados Unidos, la cantidad de participantes en juegos en línea aumentará a 100 millones - Los hotspots inalámbricos locales aumentarán de 20.000 a 140.000 - La cantidad de teléfonos celulares convergentes con PDA se incrementará de cuatro a 80 millones.

Los dispositivos informáticos, los ordenadores, la robótica, la biotecnología, la nanotecnología... el desarrollo de esta revolución tecnológica en general, no cesará fácilmente.

En 1965, algunos años antes de la invención del procesador y de la popularizació
n del ordenador de uso personal, el cofundador de Intel, Gordon Moore, enunció una ley sobre el tema. Las tecnologías tienden a “acelerarse las unas a las otras”, es decir, hablamos de una inexorable auto-aceleración, en la que cada año los productos serán más complejos, de mayor capacidad y a un precio más asequible.

El mundo está cambiando a pasos de gigante, todavía quedan innumerables preguntas por responder acerca del futuro, ¿Llegaremos a crear máquinas de una inteligencia superior a la humana? ¿Podrán estas máquinas tener sentimientos? ¿Cómo será la convivencia con robots? Ni los expertos futurólogos son capaces de predecir cuestiones como estas con total certeza. Una cosa está clara. Tal y como dijo el futurólogo Jim Dator: "Cualquier idea útil sobre el futuro deberá parecer ridícula".

Elena Pascual y Begoña Echavarren








8 comentarios:

R2 Arthu Martin dijo...

¡Un trabajo genial! Sinceramente me ha encantado.
La evrdad esque hay que tener la mente abierta a las nuevas fronteras que vamos a superar porque el que no lo haga corre el riesgo de , como habeis dicho, quedarse atrás en la evolución.
Sinceramente yo creo que todo lo que hacemos es parte de una evolución natural, igual que el hombre aprendió a utilizar la lanza y el cuchillo sin que dudasemos si eso era natural o no, ahora evolucionaremos mas radicalmente de otras formas y con otras herramientas, pero hacia un mismo fin, superar las barreras que tenemos.

ANTENA 3 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ANTENA 3 dijo...

Me ha impresionado mucho vuestro atículo.
Creo que es fácil ver que os habeis informado muy bien sobre el tema que habeís tratado, lo demuestran, sobre todo, las abundantes referencias que habeis usado.
Además creo que aportais mucha información nueva e interesante, que nos incumbe a todos, ya que es nuestro futuro y probablemente uno no muy lejano.

No obstante, creo que no os habeis centrado en el tema que tenía el artículo, la profesión de futurólogo, y que os habeis desviado bastante.
También me ha parecido que a veces no enlazabais muy bien los párrafos, aunque que conste que es algo que a mi me parece muy complicado.

A pesar de todo, me ha encantado, y me ha parecido interesantísimo.

Mariana Domínguez

Begoña Echavarren dijo...

¡Gracias Arturo y Mariana por comentarnos! Y también por las buenas críticas. Igual Mariana tienes razón en lo de el enlace de los párrafos y lo tendremos en cuenta si hay siguiente. En cuanto a lo de la profesión futurólogo, como el tema tenía ese nombre, nosotras lo interpretamos como que debíamos ejercer de futurólogas, no hablar de la profesión en sí.

Paloma García del Valle dijo...

¡Muy buen trabajo!
me ha encantado este artículo, me parece que lo habeis expuesto de una manera clara y con fundamentos suficientes para saber de lo que se esta hablando.
Creo que ha sido mejor idea meteros en el papel de futurologas y no hablar de la profesión en si, puesto que en mi opinión hubiera sido menos ameno.
Enhorabuena

Mariluz dijo...

Chicas os felicito porque habéis cogido un tema bastante difícil y lo habéis llevado muy bien elaborando un buen artículo!
Coincido con Mariana en que quizá os habéis desviado un poco del tema y no habéis tratado en sí de lo que constaba en un principio el artículo. Pero de todas maneras todo de lo que habláis está muy bien documentado con fuentes muy fiables y sabéis explicar lo que contáis, que es muy importante.

Cada vez evolucionamos de una manera más veloz y no sabemos donde acabaremos. ¿Acabaremos siendo medio robots? Quien sabe. Dentro de unos años lo veremos, pero no es ninguna idea absurda. Aveces nos cerramos mucho pensando que no hay más por hacer.

VÍCTOR dijo...

Coincido con vuestros compañeros en que ha sido un placer leeros.
La corrección formal es muy alta pero asequible al tiempo.
Lástima que algunos vínculos no funcionen correctamente. Habéis documentado bien vuestras fuentes pero estoy seguro de que Ray Kurzweil tiene su propia web. Quiero decir que hay que intentar ir a las fuentes de información primarias.
Igualmente estoy seguro de que hay vídeos sobre el tema. Por ejemplo de Ray Kurzweil por ser un gurú de todo esto.
Por último decir que habéis interpretado bien el tema del artículo. No pretendía que hablarais de ese trabajo, menudo rollo!!
BUEN TRABAJO!!!

VÍCTOR dijo...

Por cierto, echo de menos vuestra opinión personal de manera más explícita.