10 de mayo de 2010

Un día sin luz




Aquel día sin nuestra mejor aliada, la electricidad, decidimos pasarlo juntas, ya que haría mucho más fácil un día aisladas completamente sin tanta tecnología.




Permanecimos todo el día cometiendo los errores por no estar acostumbradas, entrar a cualquier cuarto y encender la luz, tener que apagarla inmediamente si no lo había hecho ya la otra, e ir por la casa con mucho cuidado de no romper nuestra promesa de un día entero sin electricidad.




Nos levantamos realmente pronto con el fin de aprovechar al máximo las horas de luz y con alguna que otra esperanza de que sería un día que recordaríamos, no sabíamos si por ser una experiencia buena o quizás, algo extraña. No fuimos capaces de contestarnos a nosotras mismas hasta que llegaron las doce de la noche cuando hicimos una pequeña reflexión que os contaremos más adelante.








Cuando desayunamos ni encendimos la televisión, creemos que fue más por el sueño que por nuestras ganas de seguir conectadas de algún modo a la electricidad, ya que empezamos a echarla en falta en algunos momentos. Hicimos nuestros deberes, ¡sin música! Como acostumbramos a hacer, por lo que no nos quedó más remedio que acabar cantando las canciones entre las dos. Cuando decidimos que era hora de salir un rato a aprovechar la luz que no teníamos en el cuarto, acabamos yendo a dar una vuelta a horas que jamás habríamos imaginado, pero al fin y al cabo, hoy era un día especial.




Caminamos, hablamos, e incluso hicimos algo de deporte, pero irremediablemente tuvimos que volver a nuestra pequeña cárcel, nuestra casa. Cuando llegamos, después de alargar y alargar la hora de llegar nos dispusimos a comer. No pudimos utilizar la vitrocerámica, pero nos habíamos comprado de camino a casa algo de comer y beber, fuimos precavidas, pero por desgracia se nos olvidaron detalles como ese continuamente.




Después de comer un domingo lo que se suele hacer es ver la típica película que echan a medio día, de las que hemos de decir que acaban dejando al que las ve dormido en el sofá , de manera que algo cansadas decidimos hacer lo mismo, aunque tardamos algo más ya que la película no estaba más que en nuestras mentes, por así decirlo.




Nos despertamos y con algo de menos ilusión que al principio, pero aún así continuamos aventurándonos en nuestra casa; hablamos, leímos alguna revista y salimos de nuevo a la calle. Esta vez hacía algo más de frío y fue casi una misión imposible encontrar algo de ropa de abrigo para salir, dejamos la habitación desordenada, aunque al fin y al cabo acabaríamos recogiéndola a la hora en la que el sol nos abandonase por completo.


Hicimos prácticamente lo mismo que por la mañana pero variando el recorrido, pero inesperadamente nos vimos obligadas a volver a casa, empezó a llover y se nos olvidó coger el paraguas, llegamos a casa algo pasadas por agua, y decidimos ducharnos. De nuevo todo un reto, ¿Cómo íbamos a ser capaces de ducharnos sin luz? Finalmente nos duchamos casi a oscuras y tuvimos que dejarnos el pelo completamente mojado, por que el secador nos había decepcionado por completo, solo funciona cuando está enchufado a nuestra gran amiga, la electricidad. Comimos algo, hablamos una vez más, leímos cualquier cosa que cogíamos del salón, y empezamos a pensar que o se nos ocurría algo para hacer o acabaríamos realmente mal el día. Finalmente decidimos jugar a algún que otro juego que había en el armario, el cual llevaba probablemente mucho tiempo sin ver la luz, ¡y nunca mejor dicho!


Entre risas y despreocupación se nos fue completamente la hora, y tuvimos que cenar, aunque esta vez debido a la pequeña jugada que nos había hecho el tiempo no pudimos preparar más que un simple bocadillo a base de pocos condimentos, ya que la mayoría se encontraban en la nevera, una vez más conectada con nuestra gran amiga, que comenzaba a decepcionarnos cada vez más.
El sol se había ido por completo y tuvimos que recurrir a las velas, que no hicieron más que asustarnos, porque íbamos por la casa completamente a oscuras y no íbamos a llenarla de velas, ya que le daría un aspecto un tanto psicodélico.


Eran prácticamente las nueve de la noche, y solíamos estar pegadas a esa hora al ordenador, mandando mensajes o hablando por teléfono, para pasar el rato hasta que llegase la hora de dormirnos, e inesperadamente ella llegó mucho antes de lo que pensábamos, porque acabamos las dos tumbadas en la cama ante un día tan extraño, sin antes hablar de cómo afecta a nuestro día a día estar en permanente contacto con la electricidad, que aquel día decidió darse un respiro y no volver hasta que no estuviésemos preparadas para el siguiente día.



No sin antes hacer un breve repaso en el los años en los que nuestra inocencia ante los avances científicos fue perdiéndose poco a poco nuestra libertad para depender de aquello aparatos electrónicos en un futuro.

Las primeras noticias del descubrimiento de la electricidad se remontan al siglo VII a. C. cuando Tales de Mileto, descubrió que al frotar un trozo de ámbar (resina fosilizada) con un paño, éste empezaba a atraer pequeñas partículas como hojas secas, plumas e hilos de tejido. Tales de Mileto creyó que esto se producía debido a un "espíritu" que se encontraba dentro del ámbar, al cual llamó elecktron y de ello se deriva la palabra electricidad.



Como ya sabemos el descubrimiento de una nueva forma de iluminar los hogares cambió radicalmente con el invento de la bombilla, que revolucionó completamente la forma de mantener la luz y hacer que ésta fuese mucho más potente que una simple vela.




Cuando Thomas Alva Edison patentó la bombilla eléctrica en 1879, no pudo haber imaginado lo trascendente y útil que se volvería su invento. Sin embargo, para muchas personas de esa época, su invento no era eficiente, pues para que todas las personas pudieran iluminar los interiores de sus casas con estas bombillas, se tendría que hacer el laborioso y tardado trabajo de poner cables de corriente eléctrica en toda la ciudad. Si Edison hubiera sido una de estas personas, seguramente sólo habría inventado velas más grandes. Afortunadamente él no lo era, y se atrevió a explorar nuevas formas de hacer las cosas, nuevas formas de hacer luz.
Finalmente hemos de decir que todo avance en la ciencia suele ser positivo para el comunidad científica, ya que su principal objetivo es conocer y aprender, y explotar al máximo nuestros conocimientos para llegar a trabajos y teorías científicas , así como a inventos realmente fascinantes. Estando cada vez más preparados los científicos para ello, ya que la ciencia está en continuo crecimiento en cuanto a su sabiduría y su campo de estudio. Pero ¿Está realmente preparada la sociedad para todo ello?, Porque nos tememos que dentro de poco tiempo dependeremos completamente de todo tipo te tecnologías y no seremos capaces de “vivir” sin ella, aunque sabemos que podemos ya que nuestros antepasados lo han hecho y no es algo realmente vital en nuestras vidas como para no poder sobrevivir sin ello.
Hoy en día debería decirse que cada niño nace, en lugar de con un pan bajo el brazo, nace con un ordenador, un móvil, un MP3, una televisión… bajo el brazo.




¿Estamos realmente preparados o concienciados de que ese será nuestro destino? ¿Podemos cambiarlo?, o ¿ya es demasiado tarde? … Porque deberíamos pararnos a pensar que quizás sea demasiado peso para todos esos niños que formarán parte de nuestra sociedad.

1 comentario:

VÍCTOR dijo...

El desarrollo de la historia, sea o no cierta, es muy entretenido. Habéis dado muestras de sentido del humor aunque creo que lo podriais habre explotado más.
Es posible que si lo hubierais acompañado de algunas fotos curiosas o divertidas (tiene que haber muchas9 la estética hubiera ganado mucho.
El aspecto histórico como preparación de la conclusión es una interesante idea aunque echo de menos las fuentes consultadas en esa parte.