6 de junio de 2009

Oro desteñido.

Una cosa está clara en nuestra sociedad: cuánto más escaso es algo, más exclusivo lo hace. Y cuándo más exclusivo es, más lo queremos los seres humanos. Da igual si nuestras necesidades están cubiertas; somos capaces de autoconvencernos de lo contrario. Hoy en día esto pasa con miles de cosas: los diamantes, los lujos, o un simple lienzo blanco con una raya azul (parece estúpido dejarnos el dinero en algo tan simple pero, claro, es único). Y ahora, también ocurre con algo tan común como lo es el agua.


El problema está en que estaes necesaria e imprescindible en nuestras vidas. Cubre el 70% de la superficie de la Tierra y representa entre el 50% y el 90% de la masa de los seres vivos. Se puede encontrar en prácticamente cualquier lugar de la biosfera y en tres estados: sólido, líquido y gaseoso. Pero, cuánto más la utilicemos sin conciencia alguna, menos podremos encontrarla. Y es aquí donde entra el problema.


La mayoría de los analistas coinciden en que el agua es el petróleo del siglo XXI. El denominado oro azul sigue los pasos de un oro negro que convulsiona los mercados debido a sus limitaciones ante el imparable aumento de la demanda mundial. La sequía, la sobreexplotación económica y la mala gestión de recursos han convertido la escasez de agua potable en un grave problema , con un futuro preocupante, debido al constante incremento de la población.


Lo más "gracioso" de todo es que, si los países subdesarrollados gastasen la misma cantidad de agua que nosotros, hace tiempo que habríamos acabado con ella. Y resulta curioso ya que, moralmente, tienen el mismo derecho que el resto de los seres vivos. La globalización es la encargada de que los habitantes de estos países lleven una mejor forma de vida, y tengan los mismos privilegios (o más bien derechos) que el resto. Pero, por si no se han parado a pensarlo, esto también incluye el acceso al agua.
Por ejemplo, debido a la globalización ya mencionada, surge una clase media en Asia seducida por el estilo de vida occidental, caracterizado por el derroche de agua y energía. Y así en muchos países, a muchos habitantes... siendo necesaria más agua, mucha más de la que jamás dispondremos. Esto añade presión sobre el líquido elemento.
Además, la industrialización, particularmente en países pobres, está contribuyendo a incrementar la contaminación de ríos y acuíferos.

Como ya he mencionado antes, el agua cubre el 70% de la superficie de nuestro planeta. Pero su utilización práctica es complicada: La purificación del agua de mar es costosa y difícil. El uso industrial es alto, y la agricultura se lleva la mayor parte del consumo de este oro líquido. A medida que crece la población, sube también el volumen de agua utilizado para la producción de alimentos, mientras que el afán de muchos gobiernos por impulsar los biocombustibles como sustitutos del petróleo ha disparado su uso.

Actualmente, 1.100 millones de personas carecen de acceso a este recurso, según la ONU, que advierte que si se mantiene el actual ritmo de consumo, el 60% de la población vivirá en regiones con escasez en 2025. Además, el cambio climático agrava el panorama, ya que provocará variaciones de hasta el 40% en las precipitaciones, haciendo más duras las sequías e inundaciones (según indicó Kerstin Stahl, investigadora de la Universidad de Freiburg, en la Expo de Zaragoza, dedicada al agua).


Las cartas ya están sobre la mesa. La mayor parte de la población sabe que hay un problema, y tiene las claves para solucionarlo. Cada persona, con un mínimo gesto, puede ayudar a acabar con este problema. Un oro desteñido que pasa a tener un nuevo color, algo más azulado.

1 comentario:

VÍCTOR dijo...

Un artículo lleno de mensaje y contenido pero con algo de poesía. Tiene una musicalidad agradable a pesar de lo duro de lo que se cuenta.
Envidio tu habilidad.